Nos movemos por ahí, intentamos ser cualquier clase de objetos o seres pero al final del día sólo conseguimos confirmar nuestra condición
Somos grises todas las mañanas, al levantarnos con nubes que se desbordan por nuestros lagrimales y reímos resignados
Somos grises porque no podemos ser absolutamente nada más. Aun cuando nos mezclamos entre fórmulas matemáticas, cuando nos inmiscuimos en pláticas de físicos e intentamos hablar alemán.
Y vivimos para ser lo que somos, no hay ninguna otra opción.
Y si somos incapaces de mostrar el horror y la belleza de nuestra existencia como seres grises que somos
No tiene sentido alguno intentar algo distinto.
No tiene sentido alguno intentar algo distinto.
No hay más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario