lunes, 17 de noviembre de 2014


Lo intento pero no puedo dejar de pensar en sus pezones casi negros, su cuerpo se creía perfecto aún con estrías a la altura del abdomen y errores de proporsión. No puedo sacarme de la mente el momento en que ambos acostados dijo que era un ser humano no evolucionado del todo y guió mi mano hasta el punto en que su espalda deja de serlo para que sientiera su protocola que al final resulté tener yo también. 

Ni puedo olvidar la forma en que la luz hacía brillar la piel oscura de sus testículos, su sexo inflamado, su sonrisa de inmortal. ni la forma brusca en que tomó mi cadera y comenzó a moverse dentro de mis límites.

No dejo de pensar en Roberto, en como su cara frente a la mía por momentos me recordó a la cara de alguien y entonces descubrí que he olvidado por completo esa cara. Ahora sólo está Roberto con sus negras pestañas y cabello, son los haikus. Mi Roberto y las ansias de que me pertenezca, queremos pertenecernos desesperadamente. 
Ni en los huesos de su cara, ni en el aliento indagando.n
Puta madre. 

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