lunes, 17 de noviembre de 2014

El hambre me dejará mentir, pero me aventuraré a internarme en el camino de lo sublime. Es curiso cómo todas las palabras que pueda decirle se verán cortas a la distancia para explicarle lo que siento por él. Ya sé que lo acabo de conocer, que la mitad de sus actitudes son de un patán, pero el día de hoy viví un momento real... de esos que creía que la gente ya no vive.
Por primera vez sentí esa reprocidad de la que sólo los libros malos hablan. Un humano admirando los lunares de otro mientras ese otro admirada la mirada de aquel. Fue uno de esos momentos perfectos en los que cada caricia, cada beso y cada palabra estuvieron en dónde debían estar.
Queremos pertenecernos hasta la última peca, el último cabello.
Fue así como en uno de los últimos días de octubre nos dimos ese abrazo tan merecido que durara horas.

Hace un año, por estas fecchas estaba tan lejos de mi casa que no había espacio para los lamentos, mi cuerpo se extendía por cientos de kilómetors a través de los cerros. ¿Sientes la tersa superficie? Estás tocando una flor, una coliflor, un zurcidor, es  desechable y volátil y es el instrumento que me acerca a tí, el instrumento que me permite sentirte y tocarte por abajo de la tela, el instrumento que nos permite convertirnos en uno y maullar, ronronear, dormir abrazados a través de este cuerpo, este caparazón. 
No soy mi piel, soy los muros de cal. 
Lo que realmente me interesa no se toca, nuestras almas esotéricas reposan una junto a la otra mientras dejamos de ser lo que éramos y nos convertimos en otra cosa.

La casa adquirió nombre de "Covachita" cuando Bere, la chica que conocimos habló de su hotel de 5 estrellas "No pus, nosotros nos estamos quedando en una covachita allá en el cerro" Diego no mentía, se trataba realmente de una casa acondicionada, todos compartíamos el cuarto -yo gocé el privilegio de tener cama propia- este año he deseado tanto estar ahí. Las nubes blancas y escasas merodeando nuestras ideas, el aire daba tres veces la vuelta antes de que pudiera notarlo. Y la noche enervante de luces, fuego y tierra fumada. Era como si el sentimiento de libertad cobrara sentido a kilómetros de aquí. No importa. SEguiremos ahí mucho tiempo.
Hace un año
Es curioso cómo se dan las cosas poco a poco, como todo esto ha sido sobre cerrar círculos. Cerrar círculos para qué,¿ Mr. Coelho? Vienieron uno a uno mis amantes a expresar y pedir por redención, no tengo nada que reclamarles.
Hicimos el amor al ritmo de la guitarra de Silvio Rodriguez porque las cosas sublimes siempre vienen juntas.

El deseo de no regresar jamás a casa, prefería evaporarme en tus brazos a volver a mi hogar. También quisiera haberte conocido antes, amor mío. Quisiera haber sido lo único que tus hermosos vieran y que me hubieras esperado siempre. Desearía haberte encontrado primero y abrazarte, que supieras que alejas mis demonios con tu sonrisa.


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