viernes, 17 de octubre de 2014

Soy la peor versión de mí misma, sin huesos ni órden, me siento como si fuera un ser grotesco…

Me muevo menos, pienso menos y mis últimos meses se han ido de forma casi irreal.
Hasta la oscuridad debe terminar, y en mi caso a veces mi existencia me pesa demasiado
La cobachita nunca desaparece.
Podrán hacerlo todos, las niñas, las apariciones. Pero nosotros y la cobachita prevaleceremos aún a cientos de kilómetros de distancia. Aún después del amanecer y la suciedad, seguiremos ahí intentando entrar por la ventana y en la privacidad de nuestra propia ironía.
Así estaremos durante mucho tiempo más, hasta que olvidemos que estamos ahí.
Un día, hace unas cuantas noches desee estar ahí a pesar de los insectos, el frío en los huesos y el temor. A pesar del temor deseaba sentir que mi realidad se vuelve líquida y la gente cae sobre los edificios. Necesitaba enserio estar ahí, quise no haber vuelto.
Y que las palabras al igual que la gente y el alcohol no importaran.


Es así como de algún modo bizarro me liberé de liberarme, corrí sin mirar hacia donde ni cuando. Corrí.

oct 2013

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