En la araña coinciden tres sentidos simbólicos que se superponen, confunden o disciernen según los casos, dominando uno de ellos. Son el de la capacidad creadora de la araña, al tejer su tela; el de su agresividad; y el de la propia tela, como red espiral dotada de un centro. La araña en su tela es un símbolo del centro del mundo y en ese sentido es considerada en la India como Maya, la eterna tejedora del velo de las ilusiones (32); la destructividad del insecto no hace sino ratificar ese simbolismo de los fenoménico. Por esta causa puede decir Schneider que las arañas, destruyendo y construyendo sin cesar, simbolizan la inversión continua a través de la que se mantiene en equilibrio la vida del cosmos; así pues, el simbolismo de la araña penetra profundamente en la vida humana para significar aquel "sacrificio continuo" mediante el cual el hombre se transforma sin cesar durante su existencia; e incluso la misma muerte se limita a devanar una vida antigua para hila otra nueva (51). Se considera la araña como animal lunar a causa de que la luna (por su carácter pasivo de luz reflejada; y por sus fases, afirmativa y negativa, creciente y decreciente) corresponde a la esfera de la manifestación fenoménica (y en lo psíquico a la imaginación). Así, la luna, por el hecho de regir todas las formas (en cuanto apariciones y desapariciones), teje todos los destinos, por lo cual aparece en muchos mitos como una inmensa araña.
Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de símbolos. Siruela. Barcelona, 1958. Consultado el 30-09-2014 en http://books.google.com.mx/books?id=zfzRnpyZwD4C&lpg=PA88&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

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