Pues sí, pero he encontrado mucho a lo largo de mi vida, y el tiempo me enseñó que rara vez las cosas son lo que parecen.
Las faltas de ortografía y redacción es estilo, que nunca les digan lo contrario. Las cacofonías igual valen madre.
Todos esos seres a los que amé y que casi me poseen, como dice Beckett.
Perdí la cuenta de mis amantes, y con cada llegada, olvidaba un nombre más.
Cuando digo amantes no me refiero a una aventura de una noche o a gente que terminó en mi cama de forma fortuita. Aunque respetable, eso no tiene ningún mérito ni trascendencia.
Cuando digo amante me refiero a todas las personas que me han amado, que lloraron o estuvieron dispuestos a todo por mí, aunque fuera por un instante.
Por que no me podrán negar que vivimos de alguna tierna y retorcida manera en la gente que nos amó alguna vez.
Leía "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frenkl y aún en el holocausto judio, siendo torturado por soldados nazis en un campo de concentración, lo único que parecía importar era el amor que sentía por su esposa.
Su esposa ya había muerto, pero no importaba, en su interior él podía hablar con ella, ver su cara y recordar los detalles que la volvían ella.
Y como decía, he perdido la cuenta de todos los hombres y alguna señorita que me amó, a todos los seres que yo amé y que se sintieron como atizbos de iluminación. Confirmo que cada uno se sintió diferente y que aunque no piense en ellos, siempre recordaré como se sentía estar a su lado.
Tu poesía está bonita, pero ¿y?
No hay comentarios:
Publicar un comentario