sábado, 23 de abril de 2016

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Sinceramente creí que el drama se acababa a los 18, luego que a los 20 sería un adulto y hoy que casi tengo 24 compruebo que esto de crecer no se parece en nada a lo que tenía en mente. No siento que haya madurado en lo más mínimo. Aún poseo un pensamiento mágico que cualquier psicólogo (o analista) calificaría de infantil. Sigo sin ser nadie y lejos de tomar las decisiones que me lleven a algún lugar o que me acerquen a ser la persona que yo quiero ser, cada día tengo más miedo. Los años me hicieron cobarde, me volví dependiente y dejé de hacer las cosas esperando que todo ocurra sólo, es más que patético, pero sobrevivo. ME esfuerzo por sobrevivir a pesar de los fracasos múltiples, de los sinsentidos y de la decepción. Sigo de pie.

Llevo año y medio trabajando con físicos y conocerlos me ha aportado más de lo que jamás habría pensado. Por ejemplo, el otro día hablaban del tiempo (?) y alguien mencionó un concepto que me dejó helada desde hace semanas o tal vez meses.
Un físico le dijo a otro que a partir de teorías físicas era imposible determinar el tiempo excepto por una ley de la termodinámica; la entropía es lo único que permite determinar hacia dónde se mueve el tiempo. Resulta que a la termodinámica no se le escapa y que esta mentada ley es basada en el desorden, lo único que permite determinar cómo funciona el tiempo es el caos. Las cosas jamás vuelven al punto en el que estaban, el desastre es un proceso que no tiene vuelta de hoja (He de decir que cuando llegó a la conversación el término de resurrección cuántica valió madres todo, todo se tornó en confusión)
En resumen, el tiempo va en un solo sentido y ese sentido básicamente es el hecho de que las cosas jamás regresarán al punto actual; creo que los budistas lo advirtieron antes que los físicos y por eso se dieron cuenta de que la única manera posible para lidiar con el tiempo, es fluir con él. Sin ataduras ni apegos, tan sólo dejarse sumergir en el caudal del tiempo moviéndose conforme las circunstancias lo hacen.

Creo que es muy pertinente tenerlo en cuenta, quiero decir: ahora y siempre. Con esto no quiero sonar simplista, por el contrario quiero hacer notar que nuestra vida dependen absoluto de aceptar el papel que tenemos como seres inútiles, incapaces, lerdos y torpes, estúpidos, pues.  Lo estamos haciendo todo mal. Vivimos en nombre del pasado ignorando que estamos condenados al absoluto caos (ya he usado varias veces esa palabra). 
Mancuse es sabio al hablar de la memorie du temps, una esperanza vaga de regresar no del todo, basta que se le acerque un poquito a lo tuvimos antes para sentirse satisfecho.

¿Cómo abandonar el deseo de regresar? ¿Cómo construirse desde cero negando lo que nos trajo a la vida en algún momento del pasadonolosuficienteentrópico? Desearía tanto entender la forma adecuada para seguir adelante sin que el dolor me golpee tan fuerte que me impida ver el foco.

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