En una de esas mi mente es la misma, la misma de siempre y la única diferencia es que ahora no realizo registros escritos de lo que acontece dentro. En el peor de los casos, lucho por mantener la cordura intentando desesperadamente arrebatar mi cabeza de la ansiedad y el miedo irracional.
Como sea, esta noche soy yo, no hay absolutamente nada más.
El caos me está rebasando, me come. Siento cómo cada uno de mis miembros es devorado y no puedo más que mirar indiferente.
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