Escribía para escapar, cuando me sentía triste, cuando quería morirme, cuando estaba feliz de estar viva... Amaba escribir hasta que no fue así.
Me pagaron por escribir, aprendí. Luego todo se volvió hartazgo y una especie de lodo pesado que me sumerge y me impide moverme.
Nací muchas veces. Una de ellas fue una tarde en la que encontré la figura de un gato que antecedía toda mi existencia.
Ese día vi luces, vi huecos, no pude ver mi cara ni sentir mi cuerpo y solté en llanto. Mi abuelo me dijo que no era nada, mi tía se preocupó, yo dormí y creí que nunca despertaría.
Nací una vez más y fue mi
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